Madre de la Divina Gracia, una advocación mariana que, a través de un mensaje centrado en la oración, la conversión y la vida sacramental, ha inspirado una misión presente en diferentes lugares de Colombia y del mundo.
Más que invitar a mirar acontecimientos extraordinarios, su propuesta siempre ha sido dirigir la mirada hacia lo esencial de la vida cristiana.
Una misión nacida en Colombia
La historia de esta advocación comenzó en Bogotá a finales de 1988, cuando empezaron a difundirse una serie de mensajes atribuidos a la Virgen María. Desde entonces, esos mensajes dieron origen a una misión que con el paso de los años ha reunido a miles de personas alrededor de una misma invitación: volver a Dios.
Uno de los primeros mensajes compartidos expresa con sencillez el tono de toda esta espiritualidad:
"Hijita mía, he venido a deciros que os amo."
Y poco después aparecería una frase que resume el corazón de la misión:
"Decidle al mundo que Dios existe; Jesús es la plenitud de la vida y vosotros debéis seguirlo."
A partir de ese llamado nació una comunidad que hoy continúa promoviendo espacios de oración, formación y encuentro con Cristo, siempre de la mano de María.
Misión Colombia Madre De La Divina Gracia

¿Qué significa Madre de la Divina Gracia?
Dentro de la tradición de la Iglesia Católica existen numerosas advocaciones marianas. No presentan a una María distinta, sino que resaltan diferentes aspectos de su misión como madre.
La advocación Madre de la Divina Gracia recuerda precisamente a María como aquella que conduce a sus hijos hacia la gracia de Dios y los acompaña en el camino para encontrarse con Jesucristo.
Su imagen más representativa es conocida como la Rosa de la Paz, un símbolo que acompaña peregrinaciones, encuentros de oración y la visita de la imagen peregrina a hogares y comunidades, recordando que la paz comienza cuando el corazón vuelve a Dios.
El Rosario, mucho más que una tradición
Si hay algo que identifica a esta misión es el lugar que ocupa el Santo Rosario.
Lejos de presentarlo como una práctica del pasado, la misión ha buscado mostrarlo como una oración viva, capaz de reunir a personas de todas las edades en un mismo propósito: contemplar la vida de Jesús junto a María.
En distintos lugares del país es común encontrar encuentros donde familias y jóvenes se reúnen para rezar el Rosario, compartir la fe y descubrir que esta oración sigue teniendo mucho que decir en medio de los desafíos de la vida cotidiana.
Para muchos, el Rosario ha dejado de ser únicamente una tradición aprendida desde pequeños para convertirse en un espacio de encuentro con Dios, donde la música, el silencio, la comunidad y la oración ayudan a abrir el corazón.
Rosario jovenes Misión Colombia

Peregrinar para encontrarse con Dios
Otro de los pilares de esta espiritualidad son las peregrinaciones.
Cada mes, numerosos peregrinos llegan al Jardín de Santa María, en Facatativá, para vivir una jornada de oración, celebrar la Eucaristía y poner sus intenciones en las manos de Dios por medio de la intercesión de María.
A lo largo del año, la misión también organiza diferentes encuentros, jornadas de formación, actividades de servicio y visitas de la imagen peregrina de la Rosa de la Paz a hogares y comunidades, llevando un mensaje de esperanza allí donde es recibida.
Más que un destino, estas peregrinaciones buscan convertirse en un recordatorio de que toda la vida cristiana es un camino hacia Cristo.
Jardín Santa María Facatativá

Un mensaje que sigue tocando corazones
Aunque los mensajes compartidos por la misión abarcan diferentes temas, todos parecen conducir hacia una misma dirección.
Hablan de fortalecer la vida de oración, redescubrir la Eucaristía, acercarse a la reconciliación, cuidar de las familias, vivir el Evangelio con coherencia y confiar en el amor de Dios incluso en medio de las dificultades.
Es una invitación constante a recordar que la fe no se vive únicamente en momentos especiales, sino también en las decisiones sencillas de cada día: perdonar, servir, rezar, amar y volver a empezar cuando sea necesario.
Quizá esa sea la razón por la que esta advocación continúa reuniendo a tantas personas después de más de treinta años. Porque, más allá de cualquier historia, su mensaje sigue apuntando al mismo lugar: Jesús.
Multiplicadores de sonrisas

La Bitácora de Liretto 🤍
A veces pensamos que las grandes historias de fe comienzan con acontecimientos extraordinarios. Sin embargo, muchas empiezan de una forma mucho más sencilla: una oración que vuelve a tener sentido, una familia que decide rezar unida, un joven que descubre que el Rosario también puede hablarle a su corazón o una peregrinación que se convierte en el inicio de un nuevo camino.
En Liretto creemos que las advocaciones marianas tienen algo en común: nunca buscan quedarse con el protagonismo. Siempre señalan hacia Cristo y recuerdan que el verdadero milagro ocurre cuando un corazón vuelve a abrirse al amor de Dios.
Porque, al final, quizá la gracia más grande no sea conocer la historia de una advocación, sino permitir que ese llamado también transforme la nuestra. 🤍